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Integración Laboral de jóvenes ciegos y de Baja Visión en Uruguay:

Realidad actual y futuras perspectivas


Transition: New Service Models


Gabriela Martoy – Psychologist

Gladys Pereyra de Souza – Visually Impaired Teacher

Centro de Rehabilitación para Personas Ciegas y de Baja Visión “T.Cachón”

Montevideo-Uruguay

betogaby@adinet.com.uy

     Para ubicar la problemática laboral de los jóvenes ciegos y de baja visión en el Uruguay, sería importante  aportar algunos datos de la realidad del país.

Es un país perteneciente al Tercer Mundo, con alrededor de 3 millones de habitantes,  sumido en una seria crisis económica especialmente en los últimos 2 años, con un serio descenso de la clase media, bastión social del país hasta hace poco tiempo, y un 16% de desocupación.  Enclavado entre Argentina y Brasil, de quienes depende económicamente en gran medida, por lógica padece las consecuencias de la crisis regional. No se puede ignorar que en este marco socioeconómico las dificultades de integración laboral para los jóvenes con discapacidad visual serán aun mayores, ya que está comprobado que la desocupación  de la población joven con discapacidad es aun mayor que en la población en general. Los vaivenes económicos que mencionábamos han influido en todos las opciones de trabajo, debiendo actualmente buscarse nuevas alternativas de capacitación para lograr insertarse al mercado laboral

      El único centro de  Rehabilitación  para Personas Ciegas y de Baja Visión que funciona en Uruguay, fue creado como modelo de  centro de rehabilitación básica en 1962 y ha tenido que sufrir transformaciones  a lo largo de estos 40 años para acompasar los cambios del mundo y las sociedades y por lo tanto las necesidades de las personas con discapacidad visual, pero sin grandes cambios estructurales, sino más bien de adaptaciones de los programas. Creemos que hoy, y cada vez más  necesita y necesitará cambiar más rápidamente,  para poder servir de mejor forma a su población, brindando mayores herramientas y mejores posibilidades de integración en los aspectos sociales, laborales y de recreación. 

      En todo centro de rehabilitación básica, el entrenamiento se basa fundamentalmente desde el punto de vista funcional, en la adquisición de herramientas para una mayor independencia personal, y desde el punto de vista psicológico, en la elaboración y aceptación de la discapacidad y de sí mismos como personas discapacitadas visuales.  Pero es importante que el entrenamiento sea personalizado tomando en consideración las características particulares de cada  persona, sus necesidades y los posibles  canales de egreso al culminar, ya sea  la vuelta al hogar con mejores herramientas y mayor independencia  personal; la integración al estudio, sea en el ámbito secundario, terciario u otro o la integración laboral, en una reubicación si formaba parte de la población activa, en la búsqueda de un nuevo trabajo si perdió el anterior al discapacitarse, o en la primera ubicación laboral si es que nunca había trabajado antes.

     A lo largo de los años se han ido llevando adelante proyectos de integración laboral:

·       El modelo de Taller Protegido

·       El modelo de Empleo Apoyado(Supported Employment)

·       La reubicación laboral de personas que se encuentran en seguro de enfermedad por haber perdido la vista total o parcialmente

·       La iniciación laboral cuando es posible.

     En lo referente al Taller Laboral Protegido ha cumplido a lo largo de los años una doble función:

  1. Proveer trabajo a una población que por diferentes razones no accedería al mercado laboral competitivo como  edad, o ser portador de handicaps asociados al visual o escaso nivel académico.  En este caso, en general la permanencia de las personas fue más o menos estable.
  2. Como lugar de entrenamiento para la adquisición de hábitos y conductas laborales  para aquellos jóvenes que nunca habían estado en  un ámbito laboral previamente  a la pérdida de la visión o por presentar  cegueras congénitas.  Y por hábitos de trabajo entendemos: cumplimiento de horarios, mantenimiento de buena presentación personal, la buena convivencia con compañeros, respeto por estructuras jerárquicas.  En este caso en general se pronosticaba una permanencia más o menos transitoria.

     En el Taller Laboral se ha trabajado de dos formas: manufactura de productos propios y sub-contrato  Hoy se ha abandonado totalmente la manufactura de productos. La situación económica del país ha ido afectando también al sistema de  sub-contrato, ya que el cierre de fábricas cercena las posibilidades de trabajo del taller, donde  hoy, pocos operarios concurren en forma zafral.

     Se ha discutido mucho sobre la vigencia de los Talleres Laborales, sobre sus aspectos positivos y negativos.  Se destacan como aspectos positivos:

·       El desempeñar una tarea que sea remunerada por más que este salario no sea suficiente.

·       Los beneficios percibidos por los operarios: como aguinaldo, servicio de comedor durante la jornada laboral.

·       Gran motivación  para la vida de las personas: Se sienten útiles, se les valora, y se les recompensa.

·       Mantenimiento de las destrezas adquiridas durante el entrenamiento de rehabilitación.

Creemos en la vigencia de los talleres laborales, aunque obviamente deberá abordarse con enfoques diferentes a los acostumbrados en las pasadas décadas.

     En los últimos años se ha intentado una nueva forma de integración laboral que se la puede considerar, si se quiere, como una opción intermedia entre el Taller Laboral Protegido y la inserción en el mercado competitivo, que es el modelo de Empleo Apoyado (Supported  Employment).  Las características de este empleo son:

·       Un trabajo remunerado en puestos en una empresa del mercado.

·       Que los trabajadores dispongan de un apoyo por parte de un preparador laboral y de un seguimiento para ayudarles a mantener el trabajo.

     Diez operarios que trabajaban en el Taller Laboral Protegido en una tarea de selección, armado y embolsado de piezas de plástico, se trasladaron a desempeñarse en la propia Fábrica.  Allí deben cumplir un horario como los demás operarios, compartiendo el almuerzo en el comedor de la fábrica con los demás. La diferencia radica fundamentalmente en la presencia del coordinador del taller laboral, quien es el nexo entre ellos y el personal jerárquico de la fábrica.  En este proyecto  se incluyó encuentros con la Psicóloga con quien se trató de fortalecer la cohesión dentro del grupo, la aceptación del desempeño de diferentes roles como especialmente los de control. La diferencia en este tipo de trabajo y la inclusión de las personas ciegas en el mercado laboral competitivo es:

·       puede que en principio una de estas personas no sea capaz de trabajar 40 horas

·       que no iguale inmediatamente el ritmo de una persona no discapacitada

·       que la jornada laboral deba ser reducida, si es necesario.

 Pero nada de esto, es un obstáculo para mantener el empleo.

     Otra forma de integración laboral que se ha presentado como desafío, ha sido el que se ha llevado  adelante con las personas que trabajando en el mercado laboral, en determinado momento de su vida activa pierden la visión total o parcialmente.  Nuestro país pionero en legislación social desde principios del siglo XX, creó el Banco de Previsión Social en la Constitución de 1967, el que cumple diferentes funciones: subsidios por enfermedad, subsidios por maternidad, seguro de desempleo, beneficios para niños y discapacitados. 

 En cuanto a los trabajadores que se encuentran amparados en el seguro  por enfermedad,  tienen desde el tercer día de enfermedad, derecho a percibir una prestación en dinero equivalente al 70% de su sueldo o salario básico con un tope.  Esta prestación se irá renovando si la problemática de salud persiste, y así lo determinan las Juntas Médicas periódicas. 

     En el pasado, las personas nos llegaban al centro de rehabilitación una vez que se habían jubilado por discapacidad.  Esto quiere decir que quienes por aparición de una problemática visual seria no podían continuar desempeñándose en la tarea que realizaban permanecían amparados por 2 años (plazo máximo permitido) y al no presentar ningún cambio real desde lo estrictamente médico, era “jubilado por discapacidad”.

     Nuestra experiencia en el trabajo con estas personas, nos ha llevado a plantearnos ciertas hipótesis de trabajo interesantes:

·       La pérdida de la visión tiene sus características propias en referencia a otras pérdidas o la presencia de otras enfermedades.

·       La ceguera tiene un impacto en las demás personas, de una manera muy diferente a otras problemáticas o discapacidades, inclusive dentro del personal médico y profesional.

·       Existe la creencia y convicción entre la gente, incluso médicos y personal de salud, de la ceguera como totalmente invalidante.

·       Por lo anterior,  persiste la convicción de que es imposible que  la persona discapacitada visual pueda desempeñarse en un trabajo dentro del mercado laboral abierto.

     Es por lo anteriormente dicho, que si una persona no puede recuperar la totalidad de su visión, los médicos lo consideran como “totalmente discapacitado para el desempeño de toda actividad” y no encuentran otra solución que jubilarlo, desconociendo el mundo de posibilidades que abre para la persona un buen entrenamiento de rehabilitación, inclusive para la ceguera total y ni que hablar para las personas de baja visión. Para ello, tratamos de demostrar porqué era importante que la persona llegara al Centro de Rehabilitación enseguida que comenzaba su licencia, ya que la persona una vez que comienza a venir a la institución, si bien su resto de visión o su ceguera total no se modificarán desde el punto de vista médico, será otra persona desde el punto de vista funcional  y emocional; adquirirá independencia en todos lo órdenes de la vida, podrá capacitarse en diferentes áreas, y se sentirá valorado y que es capaz de afrontar la vida nuevamente.  Entonces se podrá intentar una reubicación laboral, y no quedará la jubilación como única opción.

Es así,  que en los últimos  4 años:

·       Propiciamos reuniones con el equipo de trabajo de la Oficina de Orientación Profesional del

      BPS

·       También fomentamos la coordinación con el Director a cargo de diferentes áreas del mismo

      BPS,  ya que la falta de coordinación jugaba negativamente con respecto a las personas

     discapacitadas.

·       Planteamos  la derivación inmediata de las personas con problemática visual  al centro para

      una evaluación, diagnóstico de situación y propuesta de entrenamiento. 

·       Enseñamos la importancia de primero abordar la rehabilitación para luego ser evaluado funcionalmente para un empleo. 

·       Al finalizar la rehabilitación se ha intentado trabajar con la Oficina de Orientación Profesional en los contactos con las empresas para una mejor reubicación laboral.

     Lamentablemente como conclusión debemos decir, que a  pesar de todos los esfuerzos, emprendimientos y coordinaciones que se han intentado, así como la buena preparación que hayan obtenido los participantes, la realidad en nuestro país nos ha demostrado que la reinserción laboral en las empresas privadas luego que alguien ha tenido que dejar temporariamente su trabajo por un problema visual, es muy difícil y casi nunca se ha logrado.

      Bien diferente es la situación en la esfera pública.  De acuerdo al  Art. Nº 60 de la Constitución de la República, sobre la “Inamovilidad de los Funcionarios Públicos”, de modo que una vez que llegan a la rehabilitación personas discapacitadas visuales que trabajan en la órbita pública, deberán ser reubicados ya que no pueden ser despedidos.  Por lo que si bien la experiencia en reubicación laboral en la actividad pública ha sido, desde un punto de vista cuantitativo muy exitosa y factible en todos los casos, desde el punto de vista cualitativo no lo es,  ya que la reubicación no se lleva adelante por competencia de la persona discapacitada visual, sino en cumplimiento de la normativa legal.

 

     El mundo y  la tecnología avanzan vertiginosamente. Por lo tanto para que las personas ciegas y de baja visión sean competentes en lo laboral y puedan acceder a un puesto de trabajo en el mercado, también los centros de rehabilitación deben ir adecuando sus recursos humanos y tecnológicos de modo de poder  acompasar esos cambios. Para ello se han ido creando  y adaptando  programas, utilizando los recursos humanos ya  existentes. Así, el departamento de Baja Visión, que se ocupa fundamentalmente de desarrollar la conciencia visual partiendo del presupuesto “visión remanente es igual a visión útil”,  en forma paralela al entrenamiento, ha llevado adelante una aproximación a tareas laborales aplicables a la oficina: atención, recepción y administración.  Se ha incluido el uso de PC en entorno Windows ’98, valiéndose de todas las posibilidades de configuración que éste   ofrece.

     Respecto del Area Destreza Manual se planteó una reconversión con el convencimiento que podrían ser de mayor utilidad si lo enfocábamos hacia una mejor preparación para una posibilidad laboral en esa área.  Notamos, que justamente las personas con mayor habilidad manual egresaban rápidamente de esos departamentos, cuando en realidad podrían aprovecharse esas horas y esos docentes, para que esta gente obtuviera una mejor capacitación en esta área  para el desempeño de un posible trabajo.  Así utilizando los recursos humanos existentes se implementaron 5 talleres en: electricidad, carpintería, albañilería, sanitaria y costura.

-  Sabemos que los presupuestos destinados a la rehabilitación en general,  históricamente han sido deficitarios, agravándose esta situación en la actualidad  por las medidas adoptadas por los gobiernos en razón de sus ajustes económicos.  Pero así mismo, creemos que es posible formar un equipo multidisciplinario que aborde aspectos de la rehabilitación profesional,  donde se utilicen los recursos existentes en la institución abocada a la rehabilitación funcional, adecuándose a las dificultades económicas del país. 

- Hasta ahora los servicios, en general,  han estado alejados de las exigencias del mercado laboral, lo cual ha producido más dificultades a la inserción laboral de las personas discapacitadas visuales.  Por eso es necesario una persona involucrada en el mercado laboral sirviendo como nexo para posibles inserciones.

- En muchos centros de rehabilitación profesional, ha existido la tendencia a formar a las personas discapacitadas en ocupaciones tradicionales, que no tienen salida al mercado ya que no llenan necesidades reales y actuales de la sociedad.  En nuestro país donde no existen centros de rehabilitación profesional,  las instituciones requieren una adecuación de sus programas hacia la metodología de formación más acorde con las necesidades e intereses  de los sectores productivos y de las personas discapacitadas.

- Estamos convencidas que abordar la rehabilitación funcional es indispensable para   

   abordar la rehabilitación profesional.  Pero también creemos que un centro de

   Rehabilitación Básica, puede y debe adecuarse para brindar una mayor

   capacitación en lo laboral.  Si no, no estaríamos cumpliendo con uno de los

   objetivos de egreso de la institución: la integración en lo laboral. 

-  A pesar de que muchos empleadores no se oponen a la inserción laboral de la población discapacitada, aún persiste el desconocimiento y desconfianza de los potenciales  y capacidades residuales. Como estamos convencidas que en toda ámbito laboral  hay una tarea que puede desempeñar una persona ciega y más aún,  una de baja visión, creemos que está  en nosotros el poder demostrar en el  mercado laboral  que  se pueden vencer los miedos y las inseguridades que representa para ellos emplear a una persona con discapacidad visual.  Y esta aspiración será más real cuanto más fortifiquemos a nuestros rehabilitandos y más sólido sea el puente que construyamos hacia la comunidad.


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