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TITULO DE LA PRESENTACIÓN: "La Rehabilitación Visual: un modelo de trabajo al Servicio de la educación del alumno con baja visión"

 

NOMBRE DEL AUTOR DE LA PRESENTACIÓN: Mª Angeles Matey García.

DIRECCIÓN: O.N.C.E. Carretera d'Esplugues, 102-106. 08034 BARCELONA
TELEFONO: 34/3/280-48-49 

 

0. INTRODUCCION
Los Servicios de Baja Visión o de Rehabilitación Visual, suelen representar tanto para las familias como para los profesionales, un lugar dónde buscar respuestas y soluciones para la compleja problemática que presenta el niño con resto visual. Las expectativas suelen ser muy altas, pues hemos de tener en cuenta que hasta hace poco tiempo resultaba muy difícil encontrar recursos y orientaciones para el uso de la visión en buenas condiciones.
El trabajo de los especialistas de baja visión, no debe constituirse en una parcela aislada del ámbito educativo o del resto de circunstancias que rodeen al niño, pero, ¿pueden atenderse desde un servicio especializado todas las demandas que a menudo se realizan? ¿Es posible, desde nuestro ámbito, proporcionar información útil para todos los profesionales y sobre todo, prever el futuro funcionamiento visual del niño? ¿Qué características debe reunir el niño para ser un buen usuario de ayudas ópticas? ¿Resuelven estos instrumentos todas las necesidades que va a tener el alumno en su vida escolar? ¿Qué dificultades encuentra en la escuela?
En definitiva, ¿responde la Rehabilitación Visual a las expectativas que tiene el niño, la familia y sus profesores?
Pretendemos en este trabajo analizar las actuaciones que se realizan desde el servicio especializado de baja visión, y proponer criterios que puedan configurar líneas de actuación coherentes.

1. AREAS QUE SE ABORDAN DESDE EL SERVICIO ESPECIALIZADO DE BAJA VISIÓN.
Fundamentalmente, los aspectos que abordamos se resumen en dos áreas: las valoraciones-diagnóstico del funcionamiento visual y la prescripción de ayudas ópticas. Vamos a analizar a continuación estas intervenciones.
1.1. La valoración-diagnóstico del funcionamiento visual.
Este tipo de valoraciones tienen como objetivo determinar cuidadosamente el resto visual del niño y el uso que está haciendo de él. Es una característica básica de las personas con baja visión su gran variedad, no hay dos personas con resto visual igual, la misma patología, idéntico grado de afectación y parecida evolución, que den como resultado las mismas formas de funcionamiento. Por esa razón, el examen, comprende tanto la evaluación clínica como la funcional.
Pero como suele ser habitual en las evaluaciones formales, tiene muchas limitaciones, que se pueden concretar en:
- La colaboración para extraer información útil no siempre es óptima, pues hay que tener en cuenta que el sujeto evaluado es un niño.
- Los maestros suelen tener muchas dudas e inquietudes sobre el funcionamiento visual de su alumno y esperan obtener una respuesta que les permita tranquilizarse y poder abordar su trabajo de forma más segura. A través de una valoración de este tipo, no podemos pretender ofrecer una "receta" con la que el maestro pueda resolver toda la problemática que presenta el niño.
Para llevar a cabo una buena valoración, es necesario:
- Disponer de la información previa que puede recoger el maestro a través de la observación en el entorno más próximo al niño: el ámbito escolar. Se pueden deducir muchas cosas por el modo en que se comporta el niño cuando utiliza su visión. La respuesta en el trabajo escolar es determinante: inseguridad al realizar las tareas óculo-manuales, tamaños de letra que utiliza, manifestación rápida de cansancio, altibajos en el uso de la visión, etc...
- Así mismo, hay que animar al alumno para que sea capaz de explicar cómo ve, qué cosas le resultan posibles y cuáles no puede hacer.
Sólo de esta forma, conjugando estos datos obtenidos con el nivel de incapacidad que se obtiene a través de la evaluación clínica, podemos contar con un buen punto de partida. Pero hay que tener en cuenta que la evaluación no es el final, sino que todo el proceso empieza a partir de la información obtenida y será necesario:
- Incidir en el funcionamiento visual del niño, animándole para que supere sus dificultades en el uso de la visión.
- Informar a la familia.
- Trasladar al ámbito escolar todas las recomendaciones, para que se puedan entender las características tan específicas de su funcionamiento cotidiano del niño.
La valoración debe repetirse periódicamente, para reconfirmar los resultados y analizar los avances en el funcionamiento visual del escolar.

Cuando el niño presenta otras deficiencias asociadas, la evaluación se complica mucho más, porque es muy difícil determinar la causa por la que el niño no interpreta objetos y dibujos, por qué no tiene estrategias de exploración y búsqueda y por qué no es capaz, en definitiva, de extraer una información válida de lo que mira. El hecho de que tenga un problema visual, condiciona, y no siempre acertadamente, a pensar que ese es el motivo.
La evaluación funcional del resto de visión no resulta fácil; los niveles de colaboración son mínimos, el niño mantiene su atención durante períodos muy cortos, aparece pronto el cansancio y es preciso realizarla en varias sesiones. Los resultados de la valoración, se ven así mismo alterados por ésta se realiza fuera del contexto habitual del alumno.
En este sentido, las conclusiones que mediante la observación cotidiana pueda extraer el profesor-especialista en deficiencia visual, proporcionan información concreta y real sobre el funcionamiento y las posibilidades visuales del niño, aunque tienen el incoveniente de que no se pueden cuantificar con cifras concretas. Del mismo modo, los padres tienen la oportunidad diaria de observar cómo funciona el niño en las diferentes situaciones que se producen en el hogar.
1.2. El programa de Rehabilitación Visual: prescripción de ayudas ópticas y no ópticas en niños.
El programa de Rehabilitación Visual, tiene como objetivo la prescripción de ayudas ópticas y no ópticas para optimizar el resto visual de la persona. La prescripción de ayudas ópticas en niños, presenta una serie de aspectos específicos que no podemos olvidar, y no se puede precisar la edad cronológica que sirva de referencia exacta para iniciar al alumno en su uso.
No obstante, hay una serie de factores que es necesario tener en cuenta al planificar el programa:
- En ningún caso va a ser un trabajo definitivo. Establecer objetivos para un niño es muy complejo, ya que, por un lado, el nivel de necesidades es muy amplio, por otro es progresivo, pues va cambiando conforme el niño avanza en su etapa escolar. Por eso debe empezarse por materiales sencillos que permitan realizar las tareas del momento e ir adaptando las prescripciones.
- Los maestros deben ayudar a situar las demandas.
- Es muy importante la opinión del propio alumno.
Por otro lado, antes de prescribir ayudas ópticas a un niño, deberíamos:
- Examinar cuidadosamente su nivel de percepción visual. Es fundamental que el niño haya sido estimulado visualmente y que los niveles sean adecuados, pues las ayudas aumentan el tamaño de lo que se está mirando, pero esto no sirve para nada si el niño no es capaz de interpretar lo que ve y cuando su resto de visión no le sirve como vía perceptiva de reconocimiento y discriminación de la imagen que recibe.
- El momento de la adquisición de la lecto-escritura, suele ser el más adecuado, porque el niño puede usar estos instrumentos con un propósito muy concreto y motivante para él. No obstante, hay que señalar que el aprendizaje de la lecto-escritura, no es posible con las ayudas óptica, que supondrían una dificultad añadida para el aprendizaje.
- Para utilizar ayudas ópticas, se precisa de una serie de habilidades que se relacionan con la reducción de campo, como son la exploración, el rastreo, el seguimiento, el cambio de renglón, etc...
- La introducción de estos instrumentos en el aula, supone una evidencia del problema, que hasta entonces se ha podido "disimular". Este es un aspecto a velar: el niño debe conocer y aceptar las diferencias que produce el déficit.
- El niño tiene que "necesitar" la ayuda, pues de lo contrario, hay pocas posibilidades de que la utilice.
Así mismo, resulta necesario plantear si existen ayudas ópticas que sean más adecuadas para los niños. En nuestra opinión:
- Deben ser muy sencillas y fáciles de manejar.
- Es importante que sean muy funcionales: el niño tiene que encontrarse un sentido práctico a su utilización.
- Las ayudas no ópticas deben introducirse desde las primeras etapas de la escolarización. Las mesas con tablero abatible y los atriles resultan muy cómodos, porque permiten trabajar a distancias muy cortas en una posición correcta. La iluminación más conveniente, evitando sombras y deslumbramiento también es fundamental.
- Es posible utilizar cualquier ayuda óptica con niños, siempre que les resulte gratificante y que el nivel de adaptación sea bueno.
La información del entorno que pasa desapercibida cuando existe un problema de visión, es mucho mayor en distancias lejanas que cercanas, por eso el telescopio debería ser una de las primeras ayudas a introducir. Además, en la escuela ordinaria se utiliza mucho la pizarra y los materiales visuales (mapas, diapositivas, video, etc..) y el telescopio monocular puede representar una gran ayuda en este tipo de actividades, aunque no podemos pensar que el problema quede definitivamente resuelto con este instrumento.
- El niño debe conocer muy bien la ayuda óptica, saber qué puede y que no puede hacer con ella y cómo debe hacerlo.
Por otro lado, lo más importante es que el niño utilice las ayudas ópticas en su aula. Hay algunos aspectos que pueden garantizar que esto se produzca satisfactoriamente:
- Los compañeros, deben conocer su problema y saber para qué sirven sus materiales específicos.
- Los maestros deben favorecer y potenciar el uso de las ayudas ópticas.
- Nuevamente insistimos: el alumno debe estar convencido de la utilidad del material que se le ha prescrito.
En ningún caso, la realización de las diferentes tareas con instrumentos ópticos se hará en las mismas condiciones que cuando la visión es normal. Esta afirmación es tan evidente que quizás no haría falta detenerse en este aspecto, pero con frecuencia, algo que para los profesionales de la deficiencia visual es tan evidente, puede ser olvidado por el entorno, que deforma la información que obtiene pensando que con las ayudas ópticas la visión mejorará, normalizando su funcionamiento. Los dispositivos ópticos facilitan la realización de algunas tareas concretas, pero el niño deberá habituarse a distancias más cortas, campos más reducidos, distancia fija...

El modelo de intervención que podría ser más adecuado, se recoge en el gráfico nº 1.

2. EL PAPEL DE PADRES Y MAESTROS.
La actitud de la familia y su colaboración, van a repercutir de una forma u otra en el funcionamiento visual del niño.
En principio, hay que tener en cuenta que la familia suele estar muy angustiada y plantea muchas dudas que desde el servicio especializado y con la colaboración del profesor itinerante, hay que resolver. Hay que ofrecer una respuesta adecuada a preguntas del tipo ¿por qué no lleva gafas el niño?, ¿es malo acercarse?, ¿no empeorará su visión por esforzarse en usarla?
Una vez superados todas estas dudas, la familia debe tener un papel protagonista, alentando al niño para que pueda desarrollar aficiones y juegos utilizando su resto de visión. Este es un aspecto muy importante, que puede resolverse con prescripciones ópticas en muchos casos.
Así mismo, todos los profesionales, deben implicarse en los procesos de evaluación y rehabilitación visual, pues son una pieza clave para conseguir los objetivos previstos en cada momento. Es preciso que analicen con la máxima amplitud, toda una serie de aspectos que pueden modificar de una forma u otra el funcionamiento visual del alumno y que son:
- La motivación. El niño debe tener interés en utilizar su visión. Este es un requisito fundamental antes de que el niño pueda llevar a cabo su programa de Rehabilitación Visual.
- Nivel de habilidades y destrezas necesarias para el uso de ayudas ópticas. El maestro debe fijar objetivos concretos y flexibles en estas áreas que garanticen el uso posterior de los materiales.
- Incorporar las ayudas ópticas a la situación real en el marco escolar. Es preciso que el maestro incida en la utilización e incorporación de los materiales y que intervenga cuando se presentan problemas de acptación, actitudes negativas, etc...
- Ayudar a centrar las demandas que tiene el niño. En este sentido, sin embargo, hay que intentar evitar la subjetividad y recoger exactamente la realidad del escolar.
- Otro elemento fundamental, es evaluar los aspectos ambientales y la situación del niño en el aula.

3. CONCLUSIONES Y DISCUSION.
Los Servicios especializados de Baja Visión, deben estar a disposición de la educación del niño deficiente visual, con todo lo que ello implica. Su utilización debe establecerse en función de las necesidades y planteando demandas concretas que puedan atenderse por parte de los profesionales que trabajan cotidianamente y de la familia que conoce su problemática diaria.
Así pues, entendemos que desde la perspectiva técnica de este tipo de trabajo, puede darse una respuesta satisfactoria, tanto en la valoración-diagnóstico como en la prescripción de ayudas ópticas, siempre y cuando se entienda cómo un recurso y no como un lugar donde buscar respuestas y soluciones definitivas para la compleja problemática que presenta el niño con baja visión y como ya se ha dicho, que la demanda sea producto de la reflexión sobre la necesidad existente de este tipo de intervención.
Por otro lado, consideramos que puede ser muy útil la información que podemos proporcionar, tanto para confirmar las características del funcionamiento visual del niño cómo para prever el funcionamiento futuro.
Hay que analizar individualmente cada caso a la hora de pensar en la utilización de ayudas ópticas con niños, y sobre todo, mentalizar a padres y a profesionales de que estos instrumentos no van a resolver por sí solos todas las necesidades que va a tener el almno en su vida escolar. La flexibilidad y velar la utilización de estos instrumentos en el ámbito escolar, es la única garantía para que el niño no se sienta fracasado y pueda realizar las tareas escolares de la forma más cómoda posible.
Nuestras propuestas concretas para que todo esto se lleve a cabo, son las siguientes:
- Trabajar coordinadamente y seguir conjuntamente el proceso del alumno.
- Utilizar otro tipo de recursos paralelamente, siempre que sea necesario.
En definitiva, lo más importante es que el niño con baja visión utilice su visión hasta el límite de sus posibilidades, que cuente con los recursos necesarios para ello y que pueda desenvolverse con plena autonomía en su vida de escolar y en el futuro como adulto, y para ello, todos debemos tomar conciencia de que nuestras actuaciones van a condicionarle en todo el proceso.
 
 
 
 
 

MODELO DE INTERVENCIÓN
 

ESTIMULACIÓN VISUAL
 

VALORACIÓN-DIAGNÓSTICO PROBLEMAS FUNCIONA-
LES EN LA REALIZA-
CIÓN DE TAREAS.
 
 

TOMA DE CONCIENCIA
 
 

RESOLUCIÓN DEL PROBLEMA

. Ayudas ópticas.
. Ayudas no ópticas.
. Estrategias.
. Movilidad.
. Etc...
 
 

INTERVENCION EDUCATIVA

. Incorporación de la ayuda.
. Aceptación.
. Modificación del ambiente.
. Etc...
 
 
 
 
 
 
 

Gráfico nº 1

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

- BASTERRECHEA, P. y MATEY, M.A. (1.994). Los programas de Rehabilitación Visual en el ámbito de la Rehabilitación Básica. Comunicación presentada en el Congreso Estatal sobre Prestación de Servicios para Personas Ciegas y Deficientes Visuales.
- VILA, J.M. y otros (1.994). Apuntes sobre Rehabilitación Visual. O.N.C.E.
- BARRAGA, N. (1.986) Textos reunidos de la Dra. Barraga. O.N.C.E.

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